Un fragmento que la mayoria de mis conocidos ya tuvo chance leer o tal vez no... como sea lo publico aqui para tener algo que mostrar en lo que me aplico con mas...
Enjoy...
“Eso se ve bien, gracias”, dijo la mujer, sonriendo al reflejo del pequeño niño detrás de ella.
El chiquillo quito las manos de su espalda. El reluciente collar dorado formaba un elegante arco alrededor del delgado y terso cuello. Sentado a la orilla del banquillo en donde se encontrara de pie --el era muy pequeño para alcanzar su cuello, aun cuando ella estaba sentada-- el miro a la mujer en uniforme calladamente mientras ella seguía con sus deberes matutinos. Evidentemente ella no se molestaría en arreglarse, no lo necesitaba, pensó, así se veía bonita. Ella debe de estar esperando un día muy ocupado, pensó.
Levantando el manto con el cual se abrigaba del frió matutino, lo alzo a su alrededor colocando debajo del cierre el collar que recién el chiquillo le había ayudado a ponerse. La cruz dorada en el centro brillo débilmente antes desaparecer debajo de la sombra de la manta.
“¿Para que te lo pusiste si lo vas a traer cubierto con el abrigo?” pregunto el chiquillo.
La mujer lo miro y sonrió ligeramente. “No siempre tendrán que verlo otros” le dijo.
“¿entonces para que es el collar?”
“bueno, algunas veces lo llevas por el gusto de traerlo puesto, aun si nadie lo vera” ella le señalo la pequeña cruz dentro del collar. “yo he traído esto conmigo desde que era tan pequeña como tu”
El chiquillo considero esto por unos segundos, calculando los años en su cabeza. “¿Desde antes de que pudieras volar en un avión?” pregunto otra vez
“Desde antes, mucho antes de que pudiera volar un avión” le respondió
“Mi mama tenia un collar como ese” dijo el chiquillo
Tras esas palabras, los ojos de ella se suavizaron. Ella sabía que la remembranza de su madre era todo lo que quedaba de la familia de ese niño.
“¿En verdad?”
“No era un collar digo, mas bien una cruz, un poco mas grande que la tuya, con un collarín de bolitas plateadas que la hacia fácil de cargar, ella a veces la sostenía, cuando rezaba”
“Si, a veces yo también, hago lo mismo”
La cara del muchacho denoto una repentina sorpresa. “¿De verdad?”
“Si, es algo difícil de creer por lo que veo”
“Pero, ¿por que rezas tu?”
“Ah vaya, pues por muchas cosas, estos días, mas que nada, por mis amigos, otros pilotos que también rezan por mi y hacen que mi regreso sea a salvo y seguro”
“Y por el capitán, ¿también?” el pregunto. Capitán era su manera de referirse al callado líder del escuadrón al que pertenecía ella.
Ella sonrió “especialmente por el capitán”
El chiquillo hizo un gesto de desacuerdo “No creo que el necesesite una plegaria “especial” dijo inocentemente “se ve que el es mas grande que todos sus amigos y también que sus enemigos”
“Oh, pero por eso gente como el necesitan mas plegarias que otros…”
“De todas maneras, no creo que el necesite de una…” dijo el pequeño después de un momento de pensarlo
“Tu no necesitas una, ¿oh si?” dijo ella, mientras comenzaba a peinar su cabello
“No, los pilotos que van a pelear son los que necesitan plegarias, muchas mas que yo…”
La mano que sostenía el peine se detuvo. Ojos oscuros lo miraron de nuevo, esta vez, sobrios y vacíos.
“¿Tu crees que vayan a atacar este lugar?” pregunto el chiquillo, no esperando que le respondiera después de ver la expresión cabizbaja de ella.
“Ellos ya lo han hecho” dijo ella calladamente
“Si, ¿pero crees que ellos vendrán aquí con tanques y aviones?”
“Tal vez…” contesto con una expresión de pena
“Entonces, ¿tu y el capitán y los demás irán a pelear con ellos?”
“Jim…” dijo ella, y volviéndose por completo hacia el, se agacho de manera que su rostro quedo frente al de el.
Cuando ella hablo, sus palabras eran suaves y tranquilas “¿Quieres que ellos nos ganen, para que así tu puedas volver a tu casa?”
El no dijo nada.
“Esta bien que tu desees eso, sabes” continuo ella
“¿De verdad?” respondió el, un poco intimidado
“No somos bienvenidos aquí… la gente… tus vecinos, digo… sabemos que no somos de su agrado, es natural que no nos quieran.”
Su timidez se volvió tristeza, esas palabras no las esperaba de ella o de cualquiera que fuera miembro de la fuerza de ocupación
“Tu eres extraña” dijo finalmente el muchacho “La gente se mete en problemas por decir cosas así”
“Tal vez tengas razón” admitió ella “pero recuerdas que es lo que el capitán siempre dice a la gente nueva que llega aquí
El negó con su cabeza, tratando de recordar en su memoria una imagen del capitán dirigiéndose a los nuevos reclutas
“Todos y cada uno de nosotros somos una presencia no bienvenida en esta ciudad” cito ella y entonces el pequeño recordó las palabras también “Somos gente no invitada que ha tomado la casa de nuestro anfitrión y nos ha vuelto ladrones a sus ojos. No debemos olvidar esto… por que nuestro anfitrión no lo hará”
“El es el mas extraño de todos ustedes” dijo el muchacho con un gesto “el se dice el mismo ladrón, si no le gusta eso, ¿Por qué no hace algo acerca de eso?”
Los labios de ella se curvearon en una triste sonrisa de aceptación “Crecer es difícil, ser un soldado lo hace aun mas difícil. Quiero decir que algunas veces tendrás que hacer cosas con las cuales no estarás de acuerdo, y que sin embargo tendrás que hacer uso de lo mejor de ti para hacerlas, el capitán entiende eso”
El no dijo nada en un largo rato, su pequeña cara estaba torcida en una tormentosa expresión que no contrastaba con su niñez como resultado del debate interno que sostenía tratando de razonar lo que ella le había dicho
Cuando la sombra sobre el rostro del niño se desvaneció, ella hablo otra vez “El es un hombre agradable, el Capitán, tu sabes que lo es, y el te aprecia mucho”
El pequeño mantuvo su silencio, el deseaba dejarla en ese momento, irse de ahí. La conversación comenzaba a crecer a un punto que el temía.
“¿Tu nos aprecias, Jim?”
El chiquillo levanto su cabeza y se encontró con el gentil rostro de ella. Ella y sus amigos habían traído consigo maquinas de fuego y destrucción, el metió sus manos dentro de la gran chaqueta que vestía –con un sello permanente en el pecho de un oficial -- y sintió en sus dedos la fría superficie de su armónica, el entonces lentamente asintió con su cabeza
“Me alegra, nosotros también te apreciamos mucho” dijo ella. Se puso de pie y volvió hacia el espejo, moviendo con cuidado y tranquilidad el peine suavemente entre sus cabellos, mientras que en su mano desocupada un ligero temblor era perceptible
“¿Todavía te duele?” pregunto
Ella se toco el brazo, donde vendas formaban círculos a su alrededor y se perdían debajo de la manga del uniforme
“Solo son pequeños dolores” dijo “Aprecio mucho tu ayuda Jim, eres un niño muy dulce”
“De nada” le respondió “¿pero estas segura de que no te molestara mientras vuelas?”
“No tendré problemas, solo me molesta con pequeñeces, como sostener un tenedor, se me cayo dos veces ayer en la cena, fue bastante molesto déjame decirte” ella sonrió recordando el incidente “estaré bien, no te preocupes por mi”
“Esta bien” dijo el
“¿Como esta Maria?” pregunto ella mientras dejaba el peine
El rápidamente giro en torno a ella “Bien… ¿por qué?”
“Oh, solamente, curiosidad, creo que no la he visto en algo de tiempo”
“Mmm… creo que esta visitando a su abuela, por esta semana” recordando las palabras que tenia que decir
“Ah” respondió ella, con una sonrisa “ahora entiendo por que te ves tan callado esta día, has estado completamente solo sin su compañía…”
“No” respondió el de inmediato
Ella lanzo un leve risa, mientras se ajustaba el uniforme de piloto, tomando su chaqueta, acaricio su cabello con un suave movimiento “Eres un hermoso niño, ambos, tu y Maria” ella dijo
El se sonrojo, sintiéndose avergonzado por mentirle
“No quiero ver su cara” Maria, la hija del bartender, se lo dijo “Mi papa es responsable de que ella este herida… yo soy responsable de que este herida, se que hicimos lo correcto, que hice lo correcto… pero no puedo ver su cara en este momento”
“Mmm….” Gimió el chiquillo, al momento que la mujer se disponía a partir
“¿Qué pasa, Jim?”
“Maria dijo… Maria dijo que lo sentía…”
¡Traidor! Lo llamo su conciencia
“¿Sentirlo por que, mi niño?”
“Bueno, por unas semanas antes… cuando ella tiro sobre ti la repisa… ella me dijo que lo sentía por eso”
¡Mentiroso! Dijo de nuevo la voz desde dentro de el. Cállate le dijo a la voz, no es una completa mentira, ella me dijo que hubiera deseado no hacerlo
“Ah, ¿por eso?, ella ya se había disculpado”
Solo por que su padre le dijo que lo hiciera, se dijo a si mismo “Si lo se, pero me dijo que lo sentía, que se quería disculpar otra vez”
“Bueno, cuando la veas otra vez, dile que es una señorita de muy buenos sentimientos, y que no estoy enojada con ella, ¿harías eso por mi?”
“Si, se lo diré… ¿estarás ocupada hoy?”
“Tal vez, después de lo que paso, el capitán quiere que hagamos un chequeo completo en todo el equipo, te veré mas tarde entonces, Jim, no olvides cerrar la puerta cuando salgas”
Un breve silencio invadió la mente del pequeño
“El mato a mi familia” murmuro a sus espaldas
Ella se encontraba en el marco de la salida cuando giro hacia el
“¿Qué dijiste?”
El miro hacia el piso gris “El Capitán… el… mato a mi familia”
Ella miro al pequeño quien se quedo paralizado con su vista al suelo, ella espero a que el niño hablara de nuevo mas al no oír palabra alguna salir de sus labios se agacho frente a el y dijo seriamente
“Jim… ¿Qué es lo que quieres decir?... que fue lo que hizo el capitán…
“El derribo un avión” dijo respondió pausadamente “cayo sobre mi casa. El capitán… yo vi su avión, vi su numero en el… el voló muy bajo… cuando yo iba a la escuela...”
Ninguno de los dos dijo algo, se miraron a los ojos y en ambos se percibía un extraño miedo… ella coloco su mano sobre el hombro del chiquillo al tiempo que con una voz temblorosa pregunto
“¿Estas seguro?”
El asintió ligeramente con su cabeza, su cara permaneció en un solemne vació, mas los ojos azules que ella había mirado fijamente se comenzaron a llenar de lagrimas
“Ellos estaban ahí… Mama… Papa…” dijo el temeroso, intimidado otra vez. El se sorprendió de probar de nuevo sus lágrimas después de confesar una vieja tristeza. Una gota atravesó su rostro, descendiendo ligeramente, el no tenia planeado llorar en ningún momento
“Mama…”
Ella tomo al niño entre sus brazos y el empezó a llorar desconsoladamente, tratando de hablar incoherentemente, entre sollozos. Se encontraba enojado y triste, pero el calor de los brazos de ella lo reconfortaban de manera inexplicable… era un calor que ya había olvidado… el lloro
“Mama…”
“Lo siento” dijo ella apretándolo contra su pecho “en verdad lo siento…”
El no dijo nada, solo sollozos eran los que salían de el
“Lo siento, Jim” dijo ella otra vez, cuando el se tranquilizo “no se que mas decir… tal vez, una vez que crezcas, decidas, no lo se… odiarnos…” dijo ella temerosa “pero en verdad lo siento”
El asintió ligeramente, sus ojos se quedaron fijos cerca de la insignia que mostraba el rango en el uniforme de ella, el no entendió por completo el porque ella se disculpaba de nuevo con el, mas pareció no importarle
Apartando un poco su cuerpo, lo suficiente para sacar un pañuelo blanco adornado con aves, limpio las lagrimas con cuidado de los enrojecidos ojos y con un poco de incertidumbre sus labios preguntaron “¿vas a decirle?”
“Yo quería… antes” dijo el, y con un movimiento de su cabeza agrego “no”
No fue una decisión que haya hecho ese mismo día, sino una que había hecho de tiempo atrás
Ella tomo las manos de el entre las suyas y sus palabras fueron suaves “Gracias, Jim" dijo ella, con sinceridad y lo abrazo de nuevo y el calor lo reconforto aun mas
Las alarmas comenzaron a aullar repentinamente, como si salieran de un trance ambos miraron a su alrededor. Fuertes pasos se escuchaban en todas direcciones y fuertes golpes se escucharon del otro lado de la puerta
“Hey, ¿estas ahí?” dijo la voz del otro lado “voy a entrar”
La puerta se abrió y un hombre de gran estatura vestido en uniforme de piloto entro casco en mano
“¿Qué pasa?” pregunto ella levantándose apresudaramente
“El radar acaba de detectar mas de una docena de Boggies que vienen en camino, van a través del desierto, parece que se dirigen a la Gran Muralla”
El piloto entonces noto al niño que se encontraba sentado en el banquillo, y sus ojos enrojecidos “hey, ¿Qué pasa con el chico?, ¿estas bien Jim?”
“Adelántate, estaré contigo en unos segundos” dijo ella
“Salimos en tres minutos, apresúrate” dijo mientras salía y lanzando una mirada fugaz al chiquillo “cuídate muchachote”
“Si” respondió el mientras se enjugaba las ligeras lagrimas que quedaron en su rostro
“Escucha” dijo ella al momento que se inclinaba frente a el “seguiremos hablando de esto cuando regrese, ¿esta bien?, pero no te quedes en la base, podría ser peligroso, ve a casa y yo te veré mas tarde en el bar”
“Esta bien”
“Bien, te veré entonces mas tarde, Jim… y gracias”
Abrazándolo y apretándolo contra su pecho ella se aparto con cuidado al tiempo que besaba tiernamente su frente, después se levanto y tomando su casco se apresuro tras su compañero en dirección del hangar. Jim se quedo en el marco de la puerta viéndola partir, y antes de que se perdiera de vista ella volteo hacia el y una dulce sonrisa se dibujo en sus labios.
De saber que ella ya no habría de volver, el le habría abrazado una vez más……………….
lunes, 2 de marzo de 2009
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está bastante conmovedor man... me llegó la sensación de que algo iba a pasar entre ellos 2 a mitad de la lectura..
ResponderEliminarmuy bueno.
saludos que estés bien!
No mames guey jaja pinchi letrita insisto jsjs
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